Biografia

Joel Peirat
  • Joel Peirat

  • Fotografo

Ser fotógrafo, como en cualquier otro oficio artístico, no es algo que se consigue de la noche a la mañana, mediante un certificado de estudios o un título oficial. Es algo en lo que se cree, algo que se vive y algo que transforma tu visión del mundo que te rodea. Y es algo en lo que se crece día a día.

Por qué un día hice de la fotografía mi oficio y forma de vida?

Creo que la respuesta a esta pregunta es la mejor forma de contarte cómo he llegado hasta aquí y cómo entiendo la fotografía.

Como casi siempre, estas cosas empiezan por pura afición. En mi caso, transmitida por mi padre, con quien desde bien pequeño viví ese ambiente mágico del cuarto oscuro para el revelado y la luz roja para el positivado. Tanques de revelado, cubetas con revelador, fijador, ampliadora… eran cacharros habituales por casa hasta que un día llegó a mis manos mi primera cámara fotográfica.

Y así hasta ahora. Los primeros libros de fotografía eran de mi padre. Luego, pacientemente, me hice con la Gran Enciclopedia Planeta de la Fotografía, con la que descubrí un mundo. He vivido la transición a la fotografía digital con naturalidad y con la aparición de internet, los primeros foros de fotografía en los que pude crecer como fotógrafo gracias a magníficos compañeros.

De esta manera, indagando y curioseando, descubrí la fotografía social, en especial la de boda. La iba mirando de reojo hasta descubrir grandes fotógrafos que hacían de esta especialidad una verdadera creación artística, lo que me atrajo poderosamente la atención y la vocación. Descubríi que no había una boda igual a otra, como las personas. Cada vez era un mundo por descubrir!

Hasta que un día me decidí a acudir a un workshop de un fotógrafo de boda en Valencia que admiraba, Manuel Orero. Y ahí cambió todo, una decisión me llevó a otra, la de querer dedicarme a esto. A esa manera de reflejar en imágenes las emociones de las personas que veía a través del visor de mi cámara.

Así que tengo mucho que agradecer a Manolo, su cercanía, su empuje y su apoyo constante para creer que de verdad podía llegar hasta aquí. Ya sabéis, si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Hay gente que te dirá que tú no puedes hacerlo, pero es una fortuna encontrarte con gente como Manolo, mi familia y mi padre –que afortunadamente sigue estando ahí- que te dice que si, te apoya y te empuja a que lo hagas.

Y ahora, tu tienes la palabra para saber como se deben seguir escribiendo las siguientes líneas de esta biografía. Gracias si decides hacerlo!